Descubre las Rías Baixas de Galicia
con Apartamentos A Oliveira

Las Rías Baixas son uno de los destinos más bellos y variados de Galicia. Un lugar donde la naturaleza, la cultura, la gastronomía y el mar se combinan para ofrecer experiencias únicas.

Desde nuestros Apartamentos A Oliveira, situados en una ubicación privilegiada de San Adrián de Cobres, tendrás la oportunidad de explorar y descubrir los rincones más fascinantes de esta región gallega.

Historia de San Adrián de Cobres

San Adrián de Cobres es una pequeña parroquia al sur de Galicia, perteneciente al Ayuntamiento de Vilaboa y situada en la Ensenada de San Simón (Ría de Vigo).
Toma su nombre de una leyenda local que habla del desembarco de este santo en el puerto de la zona, el cual, tras un golpe con su bastón en el suelo, funda esta parroquia a partir de la nada.

Cobres, crece, por lo tanto, alrededor de su muelle, centro neurálgico de su actividad marítima, la cual le otorga a este enclave su marcado carácter marinero, siendo el cultivo del mejillón y el marisqueo, su principal actividad.

Hoy, sus dos puertos deportivos complementan y llenan de vida la zona, convirtiéndola en un destino muy apetecible, alejado de los focos de turismo masivo de las Rías Baixas.
Desde A Oliveira os animamos a conocer todos nuestros rincones, estando seguros de que la experiencia os maravillará.

Muelle e Iglesia de San Adrián:

Es una de las primeras visitas obligadas a realizar, aquí donde podremos conocer de cerca los barcos dedicados al cultivo del mejillón de batea, trabajo de alta tradición familiar que cuenta con casi cien años de historia.

En Galicia hay alrededor de 5.000 bateas dedicadas a esta actividad distribuidas por todas las rías bajas.

En este mismo lugar se halla la Iglesia de San Adrián, construida a principios del siglo XV, de estilo románico y en planta de cruz latina. La fachada principal cuenta con una puerta de doble hoja de madera con arco de medio punto. Hoy en día sigue totalmente en uso siendo el principal lugar de culto de la zona.

Ruta de los molinos de Río Maior:

Muy próxima a nuestros apartamentos tenemos esta senda fluvial que discurre a lo largo del cauce de Río Maior, a través de la cual, se podrán visitar los antiguos molinos a los que acudían las gentes del lugar a moler el grano tras su recolección.

Con un poquito de desnivel hacia la parte final del recorrido, este sendero nos llevará a lo largo de sus 5 km. (ida y vuelta) a disfrutar de la flora y fauna de la zona, así como de estupendos parajes llenos de pequeñas cascadas, pozas aptas para el baño y algún que otro salto de agua.

Salinas do Ulló:

Este enclave data del siglo XVII durante el reinado de Felipe IV, y constituye un complejo de antiguas salinas de las que hoy se conservan parte de su estructura, como el muro que cerraba las aguas de la ría para su posterior evaporación, los restos del molino de mareas que lo gestionaba, y parte de la estructura de las edificaciones que daban servicio a sus trabajadores.

Todo ello accesible para el visitante, que también podrá disfrutar del alto valor ornitológico del lugar.

Club de Piragüismo de Vilaboa:

Partiendo de las Salinas do Ulló, comienza un sendero a orillas del mar que recorre la costa hasta los límites de nuestro municipio, y que concluye en las instalaciones de este club deportivo.

Aquí podremos alquilar kayaks y salir a navegar para disfrutar de nuestras costas en una agradable ruta por el mar. Apetecible, ¿verdad?

Forno da Cal:

Recientemente restaurado, este horno de piedra, único en la zona, es uno de los pocos ejemplos que tenemos en Galicia de este tipo de infraestructuras. Construido alrededor de 1930, funcionaba gracias a la cal traída de Cantabria, pero tuvo poca actividad debido al estallido de la guerra civil española, que, junto con sus años de posguerra, propiciaron el cierre definitivo de la instalación.

Desde su ubicación se tienen unas excelentes vistas del Estrecho de Rande y su gran protagonista, el Puente de Rande.

Mirador de Cotorredondo:

Situado en uno de los puntos más altos de la Península do Morrazo (550 metros), ofrece al visitante unas excelentes vistas de la Ría de Vigo, destacando la Illa de San Simón, y de las Rías de Pontevedra y Arousa en los días más despejados.

Lago de Castiñeiras:

El lugar perfecto para pasar un día al aire libre rodeados por completo de la naturaleza. Rutas de senderismo a pie o a caballo, o su aula de naturaleza, son algunas de las opciones que nos ofrece una de las áreas recreativas naturales más grandes de Galicia.

Cuenta también con una zona de asadores al aire libre donde podréis disfrutar de vuestra propia barbacoa familiar. Muy cerca de este enclave se encuentra el mirador de Cotorredondo.

Illa de San Simón:

También llamada Isla del Pensamiento, en ella confluyen siglos y siglos de historia, desde los más antiguos juglares de la época medieval, hasta la llegada de los nazis a mediados del siglo XX.

Se trata de un archipiélago formado por dos islas, San Simón y San Antón, sobre las cuales se erigen varias edificaciones que han dado servicio a lo largo de los años a diversos fines, tales como, lazareto, hospital, residencia de verano, centro de reclusos, etc.

Para visitarla es necesario embarcarse en uno de los barcos de pasaje que parten desde Vigo o Cangas varias veces por semana en una ruta guiada que os desvelará todos los secretos que esconde esta isla tan emblemática.

Estrecho de Rande y Puente de Rande:

Quizás uno de los lugares con mayor historia de la zona. Para ello debemos remontarnos al año 1702 para revivir una de las batallas navales más épicas de aquel momento, que enfrentaba al ejército hispanofrancés contra ingleses y holandeses en plena guerra por la sucesión al trono de España.

Como consecuencia de esta batalla, los galeones españoles que provenían de las Américas, cargados de oro y joyas, resultaron hundidos en este estrecho dando origen así, a toda serie de leyendas relativas a los tesoros de Rande. Este último hecho inspiró al mismísimo Julio Verne para escribir páginas enteras de su famosísima novela “20.000 leguas de viaje submarino”.

Por su parte, el Puente de Rande supone en el momento de su construcción una gran obra de ingeniería moderna, al tratarse de uno de los primeros grandes puentes atirantados de la época. Forma parte del trazado de la autopista que recorre Galicia de norte a sur, desde Ferrol hasta Tui.

Recientemente ampliado con sus carriles exteriores, ha sido galardonado por constituir una obra de ejecución que en ningún momento cortó el tráfico en el resto del puente, pudiendo mantener abierta esta vía de comunicación tan importante en nuestra región sin interrupción alguna.

 

Vistas a la Ría de Vigo y la Isla de San Simón

Los Alrededores

Nuestros apartamentos se encuentran en un enclave privilegiado, con impresionantes vistas a la Ría de Vigo y la Isla de San Simón. Imagina despertar cada mañana con el sol iluminando el horizonte mientras disfrutas de una estancia tranquila y relajante.

Vigo:

Es la ciudad más grande y poblada de Galicia y se posiciona como el centro neurálgico de nuestra ría, a la que da nombre, extendiéndose desde la ribera del puerto hasta innumerables rincones.

Posee un casco antiguo muy bien conservado donde se puede degustar toda la gastronomía local, y coronando el centro de la ciudad, el monte de O Castro. Un auténtico pulmón verde en esta gran urbe, que cuenta con parques, paseos y los mejores miradores panorámicos del lugar, que ofrecen al visitante una espectacular vista de nuestra ría perdiéndose en el horizonte atlántico con las Islas Cíes como telón de fondo.

La zona de playas cuenta con todos los servicios a gusto de los más veraniegos; extensos arenales, aguas turquesas, y los mejores chiringuitos desde los que disfrutar el mejor atardecer del mundo.

Y si es invierno, es Navidad, y Vigo tiene la mejor oferta para toda la familia. La cuidad se viste de luz con el mejor alumbrado del mundo para darnos la bienvenida; mercado navideño, actividades, o zonas de ocio y recreo son algunas de sus posibilidades, ¡si incluso puedes navegar por la ría con Papá Noel!

Cangas y Moaña:

Justo enfrente a Vigo, en la Península do Morrazo, encontramos estas dos villas marineras que guardan para sí todo el encanto de los pueblos pesqueros ribereños.

A ellas se puede llegar en coche, aunque lo más recomendable es hacerlo desde Vigo a bordo de los catamaranes de pasajeros que cruzan la ría a diario, y así poder disfrutar también de una agradable travesía por el mar.

Cangas y Moaña cuentan con grandes paseos marítimos, playas y restaurantes. Su principal atractivo reside en su sencillez, permitiéndole a quien las visita, relajarse en un entorno tranquilo, perdiéndose por sus calles y disfrutando de momentos únicos.

Redondela:

A pocos kilómetros de San Adrián, y casi oculta tras la Isla de San Simón, se encuentra este pequeño pueblo también de larga tradición marinera. Redondela crece alrededor de su río, que sirve de entrada fluvial desde la ría, y a través del cual, los pescadores locales salen a pescar el choco, que es el plato estrella de este lugar (os recomendamos probarlo en empanada).

La playa de Cesantes forma parte del enclave redondelano. Consiste en un arenal muy próximo a la Isla de San Simón, donde, al bajar la marea, se puede descubrir la famosa estatua sumergida de Julio Verne con los buzos del Nautilus. En verano, con los vientos del norte, se erige como un lugar perfecto para practicar kite surf.

Pontevedra:

La capital de provincia, ciudad histórica y monumental por excelencia. Cuenta con el casco antiguo más grande y mejor conservado de la zona, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1951. Por sus calles, miles de peregrinos cruzan la ciudad durante su largo camino hacia Santiago de Compostela en busca del jubileo.

Parada obligatoria, por lo tanto, Pontevedra destaca por sus rincones llenos de encanto e historia secular, que reflejan el esplendor medieval vivido en su momento. Y si nos acercamos a la orilla del Río Lérez, descubrimos una ciudad atravesada por innumerables puentes, protagonistas indiscutibles que le confieren a Pontevedra toda su personalidad.

En resumen, una población llena de servicios para el visitante y que, por su excelente planificación urbanística, le confiere al peatón la máxima prioridad. La segunda semana de agosto celebra sus fiestas patronales con la Virgen de La Peregrina. Muy recomendable.

Baiona:

La Real Villa de Baiona debe este honor a ser la primera villa de Europa en conocer la noticia del descubrimiento del Nuevo Mundo en el año 1493, cuando a sus costas, arriba la carabela La Pinta procedente de las Américas a manos de Martín Alonso Pinzón. Se trata de una población costera coronada en su punta más oriental por el Castillo de Monterreal, hoy reconvertido en Parador Nacional.

De pequeño tamaño y fácil de transitar, esta villa marinera cuenta con un casco antiguo cargado de historia y muy bien conservado, en el que concurre toda la hostelería de la zona, playas accesibles para toda la familia y un fantástico mirador panorámico en forma de Virgen tallado en la piedra. Cada primer fin de semana de marzo se celebra la fiesta de La Arribada, declarada de Interés Turístico Internacional, dónde se conmemora la llegada de la citada carabela al lugar. Toda la villa se viste de época y se llena de espectáculos y representaciones que nos hacen retroceder en el tiempo de vuelta al siglo XV. Inigualable